¿BIENESTAR CIUDADANO?

Me desperté con las amígdalas inflamadas, no podía casi ni hablar y menos tomar agua. El dolor de garganta había empezado la noche anterior y ya había hecho todos los remedios caseros recomendados por abuelita que se respete. Sin seguro medico en Estados Unidos, una cita en una clínica costaría mínimo USD$250 (casi 500.000 pesos colombianos), sin añadir posibles exámenes de sangre, análisis de muestras bucales, radiografías, etc. Sin pensarlo, recurrí al Internet. Como seguramente sabrán, investigar cualquier síntoma en Internet resulta en una prognosis fatal. En este momento mis opciones eran amigdalitis, estreptococo, una mezcla sin fin de infecciones bacteriales y virales, y lo que no puede faltar después de una búsqueda en WebMD: cáncer. La última vez que me asusté por autodiagnosticarme fui corriendo donde el doctor, pero ahora ya no podía darme ese lujo. En cambio, llamé a una amiga del colegio que hoy en día es doctora especializada en medicina de urgencias pediátricas. Cómo se imaginarán, hace mucho que no consulto una pediatra pero era mi mejor opción.

Afortunadamente estaba libre. La llamé por Facetime, y con la ayuda de una linterna y varias posiciones poco convencionales al frente de la cámara, determinó que era algo viral, que tenía que descansar, tomar ibuprofeno y bastante sopa. He ahí el fin de mi crisis.

Este es solo un recuento de un momento en el que me sentí maluca, y menos mal no fue grave. No llega a parecerse a los mil cuentos serios que ocurren todos los días en este país, que aunque se autodenomine una superpotencia deja a una gran cantidad de ciudadanos sin acceso a la salud.

Hay un tipo de seguro que es conocido por sus siglas en inglés como COBRA, pero vale alrededor de USD$600 por persona al mes (si no es más). Vale la pena tener en cuenta que el salario mínimo (que en Estados Unidos es calculado por hora) es de USD$7.25. Eso no quiere decir que sin seguro no se pueda acceder a un cuidado médico –de hecho, existe una ley que le prohíbe a un hospital negarle atención a un paciente que entre por urgencias–pero las historias de familias que quedan en bancarrota por ello no son pocas. Ni hablar de cuidado preventivo y menos de los cuidados ofrecidos a la población indocumentada. Basta con decirles que a esta carencia se le atribuye que tantos se hubieran identificado con el protagonista de Breaking Bad y que incluso haya un chiste rondando por Internet que dice que basado en cualquier otro país, Breaking Bad hubiera terminado con la misma escena en la que le hicieron el diagnóstico porque su medico le hubiera dicho adonde acudir. En Colombia, Walter White hubiera acudido al Sisbén o al Ministerio de Salud y Protección Social y colorín colorado, cuento acabado.

Por esto, muchos le dieron la bienvenida a la propuesta de Obama, la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida como ACA, por sus siglas en inglés, que aunque no es gratis sí le brindará a la población un seguro médico a precios asequibles, dependiendo de los ingresos y necesidades de cada quien. Tal como alegró a muchos, le molestó a la mayoría del Partido Republicano, que cree que el Estado no debería entrometerse en la vida de sus ciudadanos ni de las empresas (ya que algunas tendrán que cambiar o empezar a subsidiar el seguro de sus empleados) y que piensa que tener acceso a seguro médico no es un derecho. Esta tensión interna en un Congreso dividido –los demócratas dominan el Senado, mientras que los republicanos dominan la Cámara de Representantes– fue la que llevó a que los republicanos (fallidamente) trataran de usar su ventaja para negociar el presupuesto del Gobierno con una enmienda que atrasaría la entrada en vigencia del plan de Obama, aprobado en 2010 por las dos cámaras del Congreso y legitimado en 2012 por una sentencia del Tribunal Supremo.

No le quiero dedicar mucho espacio al daño que dejó el cierre del Gobierno. En los 16 días que alcanzó a durar, dejó por lo menos 8.000 personas sin salario, varios parques nacionales cerrados, algunos servicios para los veteranos suspendidos, además, costó varios billones de dólares y por ahora es imposible saber cuánto debilitó la confianza de los consumidores e inversionistas. Y ahora que todo parece estar volviendo a la normalidad, aunque el arreglo fue solo temporal, los oponentes a esta reforma sanitaria se han encargado de que los noticieros, aun los más liberales y progresistas, estén obsesionados con el hecho de que la página web no funciona bien, ya que de aproximadamente 20 millones de personas que la han visitado, solo 500.000 se han podido registrar exitosamente.

Tal ha sido el furor respecto de este problema (aunque nadie duda que Obama y su equipo están trabajando para resolver esto lo antes posible), que llamaron al proveedor de servicios técnicos para que testificara ante el Congreso. Nadie, ni Obama, está negando que no sea un impedimento gigante y que le esté costando plata al Gobierno arreglar algo que seguramente costó mucho implementar. ¿Pero es válido que los medios de comunicación estén atacando a la Presidencia, como si esto fuera validación de que el Gobierno no debe estar involucrado en temas de salud? Según este enfoque, el hecho de que la página no esté funcionando por problemas técnicos es un indicativo de que la ley tampoco va a funcionar. La ironía más grande es que el ACA es en realidad la solución que ha forzado a tomar el Partido Republicano, originalmente implementada por el republicano Mitt Romney en Massachusetts, ya que se rehúsa a implementar un sistema financiado por los impuestos recolectados anualmente, pues puede ser considerado “socialismo” –palabra que cunde el pánico en EE. UU. Como Obama dijo la semana pasada, los republicanos no pueden seguir manufacturando crisis cuando hay temas que, por diferencias ideológicas, provocan un impasse.

Si este sistema híbrido que ha creado Obama para apaciguarlos no funciona, será más que nada la culpa del mismo partido que tanto quiere verlo fallar para poder dominar las elecciones de 2016. Y mientras tanto, ¿el bienestar de los ciudadanos qué? La última vez que me fijé, todo el mundo, independientemente de sus inclinaciones políticas, se beneficiaría de un mejor sistema de seguros.

---

This was originally posted on 29 Oct 2013 on Programa La Llave and can be found here.

 

ATANDO CABOS