PUNTO DE INFLEXIÓN

Soy lo que comúnmente se llama en inglés un news junkie –una persona adicta a las noticias–. Me la paso leyendo, ya sea revistas semanales, blogs, periódicos impresos o en Internet. Por lo tanto, me sorprendí mucho cuando me enteré de las protestas en Venezuela y de la muerte de tres estudiantes por Facebook y no por algún noticiero, especialmente dada la magnitud de la noticia. Le escribí a una amiga cercana en Venezuela y me dijo que no tenía una idea clara sobre qué estaba pasando porque llevaba días en casa, ya que su bebe está con rubéola, y no tiene el canal de la oposición. Agregó que los canales nacionales no pasan nada de ese tipo de información, dando a entender así que todo estaba bien, y que aunque los noticieros internacionales sí pasan algo, no es suficiente. Así que a mi amiga solo le resta valerse de las noticias que le mandan sus amigos y lo que puede ver en las redes sociales. En menos de un par de minutos me mandó un video publicado en Instagram que claramente mostraba una altercación fuerte entre estudiantes y policías.

Nada de esto debió sorprenderme. Por una parte, Venezuela tiene una larga historia de opresión de los medios de comunicación y ello ha sido una herramienta desmedida para los dos gobiernos chavistas. Por otra, las revoluciones democráticas en los países árabes acontecidas entre 2010 y 2014, conocidas como la Primavera Árabe, demostraron la utilidad de las redes sociales para correr la voz aun cuando el gobierno en poder (eventualmente) prohíbe el Internet. Gracias a la naturaleza del Internet y a que los activistas ya habían forjado la base para pasar a la acción, estas manifestaciones fueron altamente espontáneas, y las revoluciones (en distinto grado), exitosas. También es pertinente señalar que el uso de las redes sociales no es siempre el ideal. Por ejemplo, entre el 6 y el 11 de agosto de 2011 en Londres, varias manifestaciones se volvieron violentas y terminaron en saqueos e incendios provocados por manifestantes que se organizaron y se movilizaron usando el Messenger de Blackberry. No obstante, el uso de las redes sociales ha sido eficaz para galvanizar la participación popular y ha ayudado a crear las condiciones necesarias para un punto de inflexión que propicie un cambio social significativo en países que han sufrido a manos de sus gobernantes.

Dada la ausencia de información por parte del Gobierno, de las emisoras nacionales, y la poca cobertura internacional, los venezolanos han estado dependiendo de periodistas extranjeros y de las redes sociales para enterarse de los últimos eventos del día. Ha habido mucho movimiento en Facebook, Instagram y Twitter. Lamentablemente, es evidente que el presidente Maduro ve esto como una plataforma que podría desestabilizar su gobierno y está reaccionando con mano dura. Según reportes de los últimos días, el Gobierno venezolano bloqueó las imágenes publicadas por usuarios de Twitter que demuestran qué tan violentas han sido los encuentros entre manifestantes y policías. Maduro también ha acusado a los medios internacionales de no ser imparciales, frenó las emisiones de la estación colombiana NTN24 (una cadena internacional con fuerte presencia por fuera de Colombia) y criticó a Agence France Presse por supuesta manipulación de información.

Los datos del Banco Central de Venezuela muestran que la inflación se ha duplicado al pasar a 56.3 % en enero, y el índice de escasez subió a 28 %, así que por más que la situación política haya tenido al Estado en una situación precaria por más de una década, es muy posible que esta circunstancia económica sea la que lleve al desplome final del gobierno chavista. Maduro puede censurar la prensa, negarles a sus ciudadanos el derecho a estar informados y atacar la libertad de expresión, pero tal como los manifestantes y activistas venezolanos aprendieron de los pueblos árabes y ahora saben cómo movilizarse para protestar contra un Gobierno opresor, Maduro también debería aprender de sus homólogos árabes que cuando un pueblo quiere, puede, y que tratar de quitarles un modo de comunicación no le ayudará a permanecer en poder.

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This was originally published on 18 February 2014 on Programa La Llave. It can be found here

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